CAPÍTULO VI. EN QUÉ CONSISTE LA IDEA GEOMÉTRICA; Y CUÁLES SON SUS RELACIONES CON LA INTUICION SENSIBLE

[38.] En los cap?tulos anteriores he distinguido entre las ideas puras y las representaciones sensibles; y creo haber demostrado la diferencia que va de aquellas ? estas, aun limit?ndonos al ?rden geom?trico. Mas con esto no queda explicada la idea en s? misma; se ha dicho lo que no es, pero n? lo que es; y aunque llevo indicada la imposibilidad de explicar las ideas simples y la necesidad de contentarnos con designarlas, no quiero limitarme ? esta observacion, en la cual mas bien parece que la dificultad se elude que no que se suelta. Solo despues de las debidas investigaciones con que se pueda comprender mejor lo que se intenta designar, ser? l?cito limitarnos ? la designacion; porque entonces se echar? de ver que la dificultad no ha sido eludida. Comencemos por las ideas geom?tricas.

[39.] ?Es posible una idea geom?trica, sin representacion sensible, concomitante, ? precedente? Para nosotros creo que n?. ?Qu? significa la idea de tri?ngulo si no se refiere ? l?neas que forman ?ngulos y que cierran un espacio? ?Y qu? significan, l?neas, ?ngulos, espacio, en saliendo de la intuicion sensible? L?nea es una serie de puntos, pero esta serie no representa nada determinado, susceptible de combinaciones geom?tricas, si no se refiere ? esa intuicion sensible en que se nos aparece el punto como un elemento generador de cuyo movimiento resulta esa continuidad que llamamos l?nea. ?Qu? ser?n los ?ngulos, sin esas l?neas representadas ? representables? ?Qu? ser? el ?rea del tri?ngulo, si se prescinde de un espacio, de una superficie representada ? representable? Se puede desafiar ? todos los ide?logos ? que d?n un sentido ? las palabras empleadas en la geometr?a, si se prescinde absolutamente de toda representacion sensible.

[40.] Las ideas geom?tricas, tales como nosotros las poseemos, tienen una relacion necesaria ? la intuicion sensible: no son esta, pero la presuponen siempre. Para comprender mejor esta relacion propong?monos definir el tri?ngulo diciendo que es la figura cerrada por tres l?neas rectas. En esta definicion entran las ideas siguientes: espacio, cerrado, tres, l?neas. Las cuatro son indispensables; en quitando cualquiera de ellas, desaparece el tri?ngulo. Sin espacio no hay tri?ngulo posible, ni figura de ninguna clase. Con un espacio y tres l?neas que no cierren la figura, tampoco se forma un tri?ngulo; luego no se puede omitir la palabra cerrado. Si se cierra una figura con mas de tres l?neas, el resultado no es un tri?ngulo; y si se toman menos de tres, no se puede cerrar la figura. Luego la idea de tres, es necesaria en la idea del tri?ngulo. Excusado es a?adir que la idea de l?nea es no menos necesaria que las otras; pues que sin ella no se concibe el tri?ngulo.

Aqu? es de notar, que se combinan varias ideas distintas, pero todas referidas ? una intuicion sensible, bien que de una manera indeterminada. Se prescinde de que las l?neas sean largas ? cortas, de que formen ?ngulos mas ? menos grandes; de lo cual no se puede prescindir en ninguna intuicion determinada: porque esta cuando existe, tiene calidades propias; de lo contrario no seria una representacion determinada, y por tanto no fuera sensible, como se la supone; pero, aunque la referencia sea ? una intuicion indeterminada, supone siempre alguna, existente ? posible; pues en otro caso le faltaria al entendimiento la materia de combinacion; y las cuatro ideas que hemos encontrado en la del tri?ngulo, serian formas vac?as que no significarian nada, y cuya combinacion fuera extravagante, ? mas bien absurda.

[41.] Parece pues que la idea del tri?ngulo no es mas que la percepcion intelectual de la relacion que entre s? tienen las l?neas, presentadas ? la intuicion sensible, pero considerada esta en toda su generalidad, sin ninguna circunstancia determinante que la limite ? casos ni especies particulares. Con esta explicacion no se pone una cosa intermedia entre la representacion sensible y el acto intelectual: este, ejerciendo su actividad sobre los materiales ofrecidos por la intuicion sensible, percibe las relaciones de los mismos; y en esta percepcion pura, simplic?sima, consiste la idea.

[42.] Se entender? mejor lo que acabo de explicar, si en vez de tomar por ejemplo el tri?ngulo, consideramos una figura de muchos lados, incapaz de ser presentada claramente ? la intuicion sensible, como un pol?gono de un millon de lados. La idea de esta figura es tan simple como la del tri?ngulo: con un acto intelectual la percibimos, y podr?amos expresarla con una sola palabra; calculamos sus propiedades, sus relaciones, con la misma exactitud y certeza que las del tri?ngulo, sin embargo de que nos es absolutamente imposible representarla distintamente en nuestra imaginacion. Reflexionando sobre lo que en este supuesto se ofrece al acto intelectual, notamos los mismos elementos que en la idea de tri?ngulo, con la diferencia de que el n?mero tres, se ha convertido en un millon. Este n?mero de l?neas no podemos represent?rnoslas sensiblemente; pero el entendimiento para percibir su objeto, tiene bastante con la idea de l?nea en general, combinada con la del n?mero, un millon. Encontramos pues los mismos elementos que en la idea del tri?ngulo; pero estos elementos son los materiales sobre que se ejerce el acto perceptivo, consider?ndolos en general, sin mas determinacion que la que consigo trae el n?mero fijo.

[43.] La idea de un pol?gono en general, prescindiendo del n?mero de sus lados, no ofrece al esp?ritu nada determinado en la representacion sensible: lo ?nico que de esta se toma, es la idea de l?nea recta considerada en abstracto y la de un espacio cerrado, mir?ndolo todo en su mayor generalidad. Con el acto intelectual se percibe la relacion que entre s? tienen esos objetos de la intuicion sensible, aun en medio de su indeterminacion. Este acto perceptivo es la idea. Todo lo dem?s que se introduce es in?til; y sobre ser in?til, es afirmado sin fundamento.

[44.] Se preguntar? tal vez, c?mo es posible que el entendimiento perciba lo que hay fuera de ?l, en cuyo caso se halla la intuicion sensible, la cual es funcion de una facultad distinta del entendimiento. Para desvanecer esta dificultad, prescindir? de las cuestiones que se agitan en las escuelas sobre la distincion de las potencias del alma; y me limitar? ? observar, que ya sean estas realmente distintas entre s?, ya no sean mas que una sola ejerciendo su actividad sobre diferentes objetos y de diversas maneras, siempre es necesario admitir una conciencia comun de todas las facultades. El alma que siente, piensa, recuerda, quiere, es una misma, y tiene conciencia de todos estos actos. Sea lo que fuere de la naturaleza de las facultades con que los ejerce, ella es quien los ejerce, y quien sabe que los ejerce. Hay pues en el alma una conciencia ?nica, centro comun donde est? el sentido ?ntimo de toda actividad ejercida, de toda afeccion recibida, sea cual fuere el ?rden ? que pertenezcan. Ahora bien: supongamos el caso menos favorable ? mi teor?a, cual es el que la facultad ? que corresponde la intuicion sensible, sea realmente distinta de la facultad que ejerce el acto perceptivo de las relaciones de los objetos ofrecidos por la intuicion sensible; ?se seguir? de ah?, que el entendimiento necesite algo intermedio para ejercer su actividad sobre los objetos presentados por dicha intuicion? n? por cierto. El acto del entendimiento puro y el de la intuicion sensible, aunque diferentes, se encuentran en un campo comun: la conciencia: all? se ponen en contacto, ofreciendo el uno los materiales, y ejerciendo el otro su actividad perceptiva.

Данный текст является ознакомительным фрагментом.