CAPÍTULO VIII. KANT Y LOS ARISTOTÉLICOS
[51.] A fin de que no se me pueda acusar de ligereza por lo que acabo de decir, comparando la filosof?a de las escuelas con la de Kant, en lo relativo ? la distincion entre las facultades sensitivas y las intelectuales, voy ? examinar r?pidamente la doctrina de este fil?sofo en lo concerniente ? esta materia.
Como el fil?sofo aleman se expresa por lo comun con bastante oscuridad, y emplea un lenguaje desusado, que f?cilmente se pudiera prestar ? interpretaciones diferentes, insertar? sus propias palabras: de esta suerte el lector juzgar? por s? mismo, y rectificar? las equivocaciones en que pueda yo incurrir, al comparar la doctrina de Kant con la de los aristot?licos.
«Sea cual fuere el modo, dice Kant, con que un conocimiento puede referirse ? objetos, y cualquiera que sea el medio, este modo que hace que el conocimiento se refiera inmediatamente ? las cosas, y que el pensamiento sea mirado como un medio, constituye la intuicion. Esta intuicion no existe sino en cuanto se nos da un objeto; lo que no es posible, al menos para nosotros hombres, sino en cuanto el esp?ritu es afectado de alguna manera. La capacidad de recibir las representaciones por el modo con que los objetos nos afectan, se llama sensibilidad. Por medio de la sensibilidad los objetos nos son dados: solo ella nos suministra intuiciones; pero el entendimiento es quien los concibe, y de aqu? vienen los conceptos. Todo pensamiento debe en ?ltimo resultado, referirse directa ? indirectamente, por medio de ciertos signos, ? intuiciones, y por consiguiente ? la sensibilidad: puesto que ningun objeto puede sernos dado de otra manera.»
«El efecto de un objeto sobre la facultad representativa, en cuanto nosotros somos afectados por ?l, se llama sensacion. Toda intuicion que se refiere ? un objeto por medio de la sensacion, se llama emp?rica. El objeto indeterminado de una intuicion emp?rica se llama fen?meno.» (Est?tica trascendental, 1.a parte).
La distincion entre la facultad de sentir y la de concebir, es fundamental en el sistema de Kant, y as? vemos que ya la expone, aunque r?pidamente, antes de comenzar sus investigaciones sobre la Est?tica, ? sea la teor?a de la sensibilidad. Mas adelante, al tratar de las operaciones del entendimiento, desenvuelve mas ampliamente su doctrina; y por el modo en que insiste sobre ella, se trasluce que la consideraba como de alta importancia, y quiz?s como el descubrimiento de una region enteramente desconocida en el mundo filos?fico. H? aqu? c?mo se expresa en su L?gica trascendental.
«Nuestro conocimiento, dice, procede de dos manantiales intelectuales: el primero es la capacidad de recibir las representaciones (la receptividad de las impresiones), el segundo es la facultad de conocer un objeto por sus representaciones, (la espontaneidad de los conceptos). Por el primero, el objeto nos es dado; por el segundo, es pensado en relacion con esta representacion (como pura determinacion del esp?ritu). Intuicion y conceptos, h? aqu? los elementos de todo nuestro conocimiento; por manera que los conceptos sin una intuicion correspondiente, ? una intuicion sin conceptos, no pueden dar un conocimiento». . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
«Llamaremos sensibilidad la capacidad (receptividad) de nuestro esp?ritu de tener representaciones, en tanto que es afectado de un modo cualquiera; por el contrario, la facultad de producir representaciones, ? la espontaneidad del conocimiento, se llamar? entendimiento. Es propio de nuestra naturaleza el que la intuicion no pueda ser sino sensible, es decir que no comprenda sino el modo con que nosotros somos afectados por los objetos. El entendimiento es la facultad de concebir el objeto de la intuicion sensible. De estas propiedades del alma no es la una preferible ? la otra: las dos son de igual importancia. Sin la sensibilidad, ningun objeto nos seria dado, y sin el entendimiento, ninguno seria pensado. Pensamientos sin materia y sin objetos, son vanos; intuiciones sin conceptos, son ciegas. Es pues igualmente indispensable el hacer sensibles los conceptos (es decir darles un objeto en intuicion); y el hacer inteligibles las intuiciones, someti?ndolas ? conceptos. Estas dos facultades ? capacidades, no pueden suplirse la una ? la otra cambiando sus funciones. El entendimiento no puede percibir nada1 y el sentido no puede pensar: el conocimiento solo resulta de su union. No se deben pues confundir sus atribuciones; por el contrario, importa mucho distinguirlas y separarlas cuidadosamente. Nosotros distinguimos pues, la ciencia de las leyes de la sensibilidad en general, es decir la Est?tica, de la ciencia de las leyes del entendimiento en general, es decir de la L?gica.» (L?gica trascendental. Introduccion).
N?tese bien el sentido de esta doctrina. Se establecen dos hechos: la intuicion sensible, y el concepto sobre ella: en consecuencia se afirma la existencia de dos facultades: sensibilidad y entendimiento: ? la primera corresponden las representaciones sensibles, al segundo los conceptos. Estas dos facultades, aunque diferentes, est?n ?ntimamente enlazadas: se necesitan rec?procamente, para producir el conocimiento. ?C?mo se prestan la una ? la otra el auxilio de que han menester?
«El entendimiento, dice Kant en otro lugar, ha sido definido mas arriba solo negativamente: una facultad de conocer no sensible. Como nosotros no podemos tener ninguna intuicion independiente de la sensibilidad, se sigue que el entendimiento no es una facultad intuitiva. Quitada la intuicion, no hay otro modo de conocer que por conceptos; de donde se infiere que el conocimiento de toda inteligencia humana, es un conocimiento por conceptos, n? intuitivo, sino discursivo (general). Todas las intuiciones, como sensibles, reposan sobre afecciones, y por consiguiente, los conceptos sobre funciones. Entiendo por funciones la unidad de accion necesaria para ordenar diferentes representaciones, y hacer de ellas una representacion comun. Los conceptos tienen pues por base la espontaneidad del pensamiento, como las intuiciones sensibles la receptividad de las impresiones. El entendimiento no puede hacer otro uso de estos conceptos que el juzgar por medio de los mismos; y como la intuicion es la sola representacion que tiene inmediatamente un objeto, jam?s un concepto se refiere inmediatamente ? un objeto, sino ? alguna otra representacion de este objeto, ora sea esta una intuicion, ora sea tambien un concepto. El juicio es el conocimiento mediato de un objeto, y por consiguiente la representacion de este objeto. En todo juicio hay un concepto aplicable ? muchas cosas, y que bajo esta pluralidad comprende tambien una representacion dada, la cual se refiere inmediatamente al objeto. As? en el juicio: todos los cuerpos son divisibles; el concepto divisible, conviene ? otros diferentes conceptos, entre los cuales el de cuerpo, es el ? que se refiere aqu? particularmente. Pero este concepto de cuerpo es relativo ? ciertos fen?menos que tenemos ? nuestra vista; estos objetos son pues mediatamente representados por el concepto de divisibilidad. Todos los juicios son funciones de la unidad en nuestras representaciones; pues que en lugar de una representacion inmediata, otra mas elevada que contiene ? la primera con muchas otras, sirve al conocimiento del objeto; as? un gran n?mero de conocimientos posibles, son reducidos ? uno solo. Pero nosotros podemos reducir todas las operaciones del entendimiento al juicio; de suerte que el entendimiento en general, puede ser representado como una facultad de juzgar; porque segun lo dicho, esto es la facultad de pensar. El pensamiento es el conocimiento por conceptos; pero los conceptos, como atributos de juicios posibles, se refieren ? una representacion cualquiera de un objeto, todav?a indeterminado. As? el concepto de cuerpo, significa alguna cosa, por ejemplo un metal, que puede ser conocido por este concepto. Este concepto pues no es tal, sino porque contiene en s? otras representaciones, por cuyo medio se puede referir ? objetos. Es pues el atributo de un juicio posible, por ejemplo de este: todo metal es un cuerpo» (L?gica trascendental. Anal?tica trascendental. Lib. 1.? Cap. 1. Seccion 1.a).
[52.] En esta doctrina de Kant conviene distinguir dos cosas: primera: los hechos sobre que se funda; segunda: el modo con que los examina y explica y las consecuencias que de ellos deduce.
Desde luego se echa de ver una diferencia radical entre el sistema de Kant y el de Condillac, con respecto ? la observacion de los hechos ideol?gicos: mientras este no descubre en el esp?ritu otro hecho que la sensacion, ni mas facultad que la de sentir; aquel asienta como un principio fundamental, la distincion entre la sensibilidad y el entendimiento. En esto triunfa del fil?sofo franc?s el aleman, porque tiene en su apoyo la observacion de lo que atestigua la experiencia. Pero este triunfo sobre el sensualismo, lo habian obtenido antes muchos otros fil?sofos, y particularmente los escol?sticos. Tambien estos admitian con Kant y Condillac, que todos nuestros conocimientos vienen de los sentidos; pero tambien habian notado lo que vi? Kant y no alcanz? Condillac, ? saber, que las sensaciones por s? solas, no bastan ? explicar todos los fen?menos de nuestro esp?ritu, y que ? mas de la facultad sensitiva, era preciso admitir otra muy diferente, llamada entendimiento.
Considera Kant las sensaciones como materiales suministrados al entendimiento, que este combina de varias maneras, reduci?ndolos ? conceptos. «Pensamientos sin materia, dice, son vanos, intuiciones sin conceptos son ciegas. Es pues igualmente indispensable, el hacer sensibles los conceptos, esto es darles un objeto en intuicion, y el hacer inteligibles las intuiciones, someti?ndolas ? conceptos. ?Qui?n no ve en este pasaje, el entendimiento agente de los aristot?licos, bien que expresado con otras palabras? Sustit?yase ? intuicion sensible, especie sensible; ? concepto, especie inteligible, y nos encontraremos con una doctrina muy semejante ? la de los escol?sticos. Hagamos el parangon.»
Dice Kant: es necesaria la accion de los sentidos, ? bien la experiencia sensible, para que podamos adquirir conocimiento. Los escol?sticos dicen: nada hay en el entendimiento, que antes no haya estado en el sentido: «nihil est in intellectu, quod prius non fuerit in sensu.»
Dice Kant: las intuiciones sensibles por s? solas, son ciegas. Dicen los escol?sticos: las especies de la imaginacion, ? sensibles, que tambien se llaman phantasmata, no son inteligibles.
Dice Kant; es indispensable hacer sensibles los conceptos, d?ndoles un objeto en intuicion. Dicen los escol?sticos: es imposible entender, ya sea adquiriendo ciencia, ya sea usando de la adquirida, sin que el entendimiento se dirija ? las especies sensibles: «sine conversione ad phantasmata.»
Dice Kant: es indispensable hacer inteligibles las intuiciones, someti?ndolas ? conceptos. Dicen los escol?sticos: es necesario hacer inteligibles las especies sensibles, para que puedan ser objeto del entendimiento.
Dice Kant, que por medio de los conceptos juzgamos; y que el juicio es el conocimiento mediato de un objeto y por consiguiente su representacion. Dicen los escol?sticos, que conocemos los objetos por medio de una especie inteligible, la cual est? sacada de la especie sensible, y es su representacion inteligible.
Dice Kant, que en todo juicio hay un concepto aplicable ? muchas cosas, el cual bajo de esta pluralidad comprende tambien una representacion dada, la que se refiere inmediatamente al objeto. Dicen los escol?sticos, que la especie inteligible es aplicable ? muchas cosas, porque es universal; pues aunque abstraida de una especie sensible y particular, prescinde de las condiciones materiales ? individuantes, y por consiguiente abraza todos los objetos individuales, en una representacion comun.
Para significar ese acto intelectual, forma, ? lo que se quiera, con que el entendimiento aprovech?ndose de las intuiciones sensibles, combina con arreglo ? las leyes del ?rden intelectual los materiales ofrecidos por la sensibilidad, emplea Kant las palabras concepto, concebir. Los escol?sticos ense?an tambien que la especie inteligible, llamada tambien especie impresa, fecunda al entendimiento, produciendo en ?l una concepcion intelectual, de la que resulta el verbo, locucion interior, ? especie expresa, que tambien denominan concepto.
Dice Kant, que el conocimiento de la inteligencia humana es un conocimiento por conceptos, n? intuitivo sino discursivo, general; y que para nosotros no hay verdadera intuicion, sino en la esfera de la sensibilidad. Dicen los escol?sticos que nuestro entendimiento, mientras estamos en esta vida, tiene una relacion necesaria ? la naturaleza de las cosas materiales; que por este motivo, no puede conocer primo et per se, las substancias inmateriales; resultando que no las conocemos perfectamente, sino por algunas comparaciones con las cosas materiales, y principalmente por via de remocion, per viam remotionis, ? sea de un modo negativo.
[53.] El parangon que precede es sobre manera interesante para apreciar en su justo valor los puntos de semejanza de dos sistemas que ocupan un distinguido lugar en la historia de la ideolog?a: semejanza que tal vez no ha sido notada hasta ahora, no obstante de que salta ? los ojos ? la simple lectura del fil?sofo aleman. Esto no es de extra?ar: el estudio de los escol?sticos es sumamente dif?cil: es preciso resignarse al lenguaje, al estilo, ? las opiniones, ? las preocupaciones de aquella ?poca, y revolver mucha tierra in?til, para sacar un poco de oro puro. Pero n?tese bien que yo no me propongo descubrir en las obras de los escol?sticos el sistema de la cr?tica de la razon pura; y que me limito ? consignar un hecho poco conocido, cual es, el que lo bueno, lo fundamental, lo concluyente que se halla en el sistema del fil?sofo aleman contra el sensualismo de Condillac, lo habian dicho siglos antes los escol?sticos.
?Deberemos inferir de esto que la doctrina de Kant haya sido tomada de dichos autores? No lo s?; pero creo que se podria afirmar con algun fundamento, no ser imposible que el fil?sofo aleman, hombre muy laborioso, de vasta lectura, y de felic?sima memoria, hubiese recibido inspiraciones cuya reminiscencia se trasluciese en sus doctrinas. Sin ser plagiario, puede un escritor verter como propias, ideas que no le pertenecen. Muy ? menudo se verifica, que el hombre se figura crear, cuando no hace mas que recordar.
[54.] Aunque el fil?sofo aleman conviene con los escol?sticos en la observacion de las facultades primitivas de nuestro esp?ritu, se aparta luego de ellos en las aplicaciones; y mientras aquellos van ? parar ? un dogmatismo filos?fico, ?l es conducido ? un escepticismo desesperante. Nada de lo que los fil?sofos mas eminentes habian reconocido por incontestable, se sostiene ? los ojos del fil?sofo aleman. Ha distinguido, es verdad, el ?rden sensible del inteligible; ha reconocido dos facultades primitivas en nuestra alma, sensibilidad y entendimiento; ha se?alado la l?nea que las separa, encargando con solicitud que no se la borre jam?s; pero en cambio, ha reducido el mundo sensible ? un conjunto de puros fen?menos, explicando el espacio de tal manera, que es muy dif?cil evitar el idealismo de Berkeley; y por otra parte, ha circunvalado el entendimiento, impidi?ndole toda comunicacion que se extienda mas all? de la experiencia sensible, reduciendo todos los elementos que en ?l se encuentran ? formas vac?as que ? nada conducen cuando se las quiere aplicar ? lo no sensible, que nada pueden decirnos sobre los grandes problemas ontol?gicos, psicol?gicos y cosmol?gicos; esos problemas, objeto de las meditaciones de los mas profundos metaf?sicos, y en cuya resolucion han vertido un caudal de doctrinas sublimes, justo t?tulo de noble orgullo para el esp?ritu humano, que conoce la dignidad de su naturaleza, que demuestra su alto or?gen, y columbra la inmensidad de su destino.
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